¿Cómo podemos agradar a DIOS?

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¿Cómo poder agradar a DIOS? Hay tres cosas que Dios demanda de los seres humanos, y lo hace no para que nosotros nos sintamos mal por ello, sino para hacernos mejores seres humanos. Porque sus demandas no son para hacernos sentir incómodos en nuestro vivir diario, sino para que hagamos florecer lo mejor de nosotros: “Y qué pide el Señor de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Miqueas 6:8b).

Lo que nos dice la Biblia

La Biblia nos enseña en el libro de Miqueas, que el profeta Miqueas vivió durante un periodo de intensa injusticia social y corrupción en Judá e Israel (Miqueas 2:1-2). Cuando el profeta Miqueas refiere a Israel y Judá lo que Dios pide de ellos, sus moradores vivían en un desenfreno total. Tenían balanzas falsas y bolsas de pesas engañosas.

Codiciaban las heredades de las personas y robaban las casas de la gente. Oprimían al pobre y lo despojaban de sus bienes. A las mujeres las echaban de sus casas y a los niños les quitaban la leche. Aborrecían lo bueno y amaban lo malo. Los jueces tomaban cohecho y pervertían el derecho. Los sacerdotes enseñaban por dinero y los profetas hacían errar al pueblo. Por la perversidad de las obras de Israel y Judá, Dios les demanda hacer justicia.

Cuando analizamos los escritos del profeta Miqueas, lo que encontramos en su libro son preguntas con el propósito de despertar nuestra alma, ya que está confrontando un mal muy común en nuestra sociedad, el cual es creer que podemos vivir en una vida de pecado, y aun así tratar de agradar a Dios cumpliendo algunos actos religiosos.

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¿Qué es lo que tengo que hacer para agradar a Dios?

El profeta Miqueas 6:6-7 inicia con una pregunta para movernos a la reflexión “¿Con qué me presentaré ante Jehová, y adoraré al Dios Altísimo?”. En otras palabras, ¿qué es lo que tengo que hacer para agradar a Dios y estar cerca de Él? El profeta reflexiona sobre estas posibilidades pronunciando otras preguntas: “¿me presentaré delante de Él con holocaustos, con becerros de un año?”, “¿Se agrada el Señor de millares de carneros? Pero al final de esta reflexión, la conclusión es que ninguna de éstas, es la manera correcta de agradar a Dios.

Él está más interesado en lo que somos por dentro, que en lo que hacemos por fuera. Entonces, ¿cómo podremos agradar correctamente a Dios? El versículo 8 presenta la respuesta a esta interrogante: Él nos ha declarado lo que es bueno y sólo nos demanda que practiquemos la justicia, que amemos la misericordia, y que andemos humillados ante nuestro Dios.

Esto nos deja como enseñanza, que Dios no se agrada con una vida de sacrificios, sino que nos presentarnos ante ÉL reconociendo que nuestras posiciones y nuestro legalismo, no son las cosas que le agradan, sino que ÉL se complace cuando le imitamos en justicia; cuando demostramos el mismo amor y misericordia que Él nos ha demostrado a nosotros, con todos aquellos que nos rodean; y cuando vivimos completamente humillados a Su voluntad, reconociendo nuestras debilidades, nuestras faltas y nuestros errores.

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