Dios aplastará todo aquel sufrimiento que hemos vivido

Dios siempre tiene algo preparado para nosotros

Tal vez seas de las personas que creen que todo lo malo que le sucede es un castigo de Dios; nada más lejano de la realidad.

Si bien es cierto, en la vida diaria siempre vamos a experimentar cosas buenas, también viviremos cosas malas, solo que las cosas malas son las que solemos increparle a Dios, mientras que cuando nos va bien, ni nos acordamos de él.

Dios siempre tiene algo preparado para nosotros, él jamás nos dejará solos, nunca hay que dudar de su gracia, “él nos entregará una alegría tan grande, que aplastará todo aquel sufrimiento que hemos vivido”.

Dios estará siempre ahí para salvarnos

La gracia de Dios muchas veces es difícil de aceptar y recibir. Atemoriza la grandeza de lo que da a los pecadores. Ella hace lo que ninguno de nosotros podría hacer a los demás: dar incondicionalmente, sin discriminación.

Si tuviéramos que salvar a la gente, elegiríamos al más inteligente o al menos malvado, pero el Señor Jesús salvó a una prostituta, almas que estaban perdidas, enfermas, errantes.

Imagen de Benjamin Balazs en Pixabay

Esto es gracia; le cuesta todo al que lo da, Jesucristo, y nada al que lo recibe. Se le da a aquellos que no lo merecen.

Efesios 2: 8

“Porque por gracia sois salvos por la fe. Y eso no viene de ti, es el regalo de Dios”.

En este versículo tenemos tres palabras importantes: gracia, salvación y fe. La gracia es la fuente, la fe el medio y el resultado es que somos salvos. La fe es el canal del perdón que limpia nuestro pecado todos los días. No somos salvos por lo que hacemos, sino por lo que Jesús hizo en la cruz; Él pagó el precio total de la redención de nuestros pecados. Su resurrección es una victoria para cada uno de nosotros.

El mismo libro de los Efesios nos dice que Dios nos está bendiciendo material y espiritualmente en Cristo. La buena noticia es que hay una gracia por cada falta que cometemos. Y solo tenemos que recibir esta gracia, este perdón adquirido en la cruz.

La gracia no está rogando, no está esperando sin detenerse: todo ya fue adquirido hace 2000 años, y puedo decirte que eres portador de las habilidades de Dios y que Él te llama a ponerla en práctica solo por fe. Es el regalo de Dios.

En conclusión, el señor siempre estará ahí para nosotros, nos llenará de alegrías en medio de las dificultades. La solución está en nuestras manos, solo tenemos que tener fe en él. Por fe somos salvos y por fe, sé que saldré de este problema. Los problemas no pueden sumergirnos en la tristeza, pues ya sabemos que Dios estará ahí para levantarnos, amen.

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