¿El pecado del hombre lo separa de Dios?

el pecado del hombre

“El Pecado” es lo que separa al hombre de Dios. Esto se produjo debido a que en el principio de la creación, el hombre mantenía plena comunión con su Creador.

Sin embargo, a raíz del pecado de la desobediencia, el hombre se separó de Dios: “Más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:17 Rv).

"Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer… y dio también a su marido, el cual comió así con ella” “Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos” (Génesis 3:6-7).

Por causa de este acto de desobediencia su naturaleza humana fue corrompida y ambos recibieron una naturaleza pecaminosa.

Dios expulsa al hombre por cometer pecado

Por lo tanto, Dios expulsó al hombre del huerto del Edén, para que labrase la tierra de que fue tomado (Génesis 3:23). Desde ese momento se transfirió el pecado original de Adán hacia todos los hombres que hemos nacido: “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron” (Romanos5:12 Rv).

El mismo Salmista David reconoció esta condición del hombre cuando dijo: “He aquí, en maldad he sido formado y en pecado me concibió mi madre” (Salmo 51:5 Rv).

Sus palabras no significaban que su madre pudo haber cometido algún pecado de adulterio o de fornicación, sino que David en este pasaje está declarando que todos nacemos en pecado, como consecuencia de la caída de Adán en el Huerto del Edén.

Es decir, cuando Adán como cabeza de toda la raza humana, falló, significa que toda la humanidad también falló, y que de allí en adelante los que nacerían en este mundo, en efecto, nacerían perdidos.

La buena noticia para la humanidad

pecado del hombre

Pero la buena noticia para la humanidad es que el segundo Adán, el Señor Jesucristo, tuvo que venir a este mundo para redimirnos del pecado cometido por el primer Adán, el cual produjo muerte como lo dicen las escrituras: “Porque la paga del pecado es muerte, más la dadiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23 Rv).

Pero las Escrituras también dicen: “Más Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:8 Rv). Es decir, hoy la humanidad tiene la esperanza de que sus pecados puedan ser perdonados para no tener que sufrir una condenación eterna, sino tener una vida eterna con Cristo.

Y esta es la palabra de Fe que predicamos: “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación” (Romanos 10:8b-10).

Por lo tanto, si hacemos  este acto, podemos creer lo que dice la escritura: “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1a).

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