Creados a la imagen de DIOS

Imagen de Dios

¿Fuimos creados a la imagen de Dios? El libro de Génesis o el libro del principio de la creación de todas las cosas sobre esta tierra, nos dice lo siguiente: “Entonces dijo Dios: “Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza”… “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creo” (Génesis 1:26-27).

Esta verdad bíblica, hecha por tierra la famosa teoría del origen de las especies por medio de la selección natural de Charles Darwin, mediante la cual han pretendido decirnos que el hombre descendió del mono. Sin embargo, debemos analizar, ¿qué significa que el hombre haya sido creado a la “imagen de Dios”?. ¿Será que esto quiere decir que Dios es un ser con dos brazos, una cabeza y unos pies?, o es que esto va más allá de nuestra comprensión humana.

Somos entonces imagen de DIOS

Por ejemplo, en la Biblia, Dios es a veces retratado como triste, doliente, furioso o contento. Es decir, el mismo rango de emociones que los humanos experimentamos. Nosotros hacemos elecciones y decisiones a diario.

Nuestra habilidad de razonar y pensar abstractamente proviene de Dios. Nosotros tenemos las capacidades de intelecto, emociones y voluntad porque Dios también las posee, y nosotros estamos hechos a su imagen.

Imagen de Dios

Pero para entender, como fue que Dios hizo este trabajo, analicemos el siguiente texto bíblico: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7). De acuerdo a esto, el hombre es el único, entre toda la creación de Dios, que tiene una parte material (cuerpo) y una inmaterial (alma / espíritu).

Por lo tanto, haber sido creado a la “imagen de Dios” significa, que  fuimos hechos para parecernos a Dios. Por ejemplo, Adán no se parecía a Dios en el sentido de que Dios tuviera carne y sangre, ya que la Biblia nos enseña que “Dios es espíritu” (Juan 4:24), y por tanto, Él existe sin un cuerpo material. De manera tal que, “la imagen de Dios en nosotros”, se refiere a la parte inmaterial del hombre.

Señorío por encima de toda la creación

Esto coloca al hombre en un estatus de comunión con su Creador diferente a la de los animales. Por eso es que el Salmista David decía: “¿Qué es el hombre para que tengas de él memoria, y el hijo de hombre para que lo visites”? (Salmos 8:4).

Pero además, el Salmista dice que le dio un señorío por encima de toda la creación y le ha llenado de gloria y honra: “Le hiciste señorear sobre todas las obras de tus manos; todo lo pusiste debajo de sus pies” (Salmos 8:6).

De allí que los seres humanos llevamos la imagen espiritual de nuestro Creador, y como portadores de esa imagen, todos tenemos un valor, sin importar nuestras capacidades o estatus en esta vida.

Pero a su vez debemos estar conscientes que como portadores de la imagen dañada por el pecado, necesitamos tener un encuentro personal con Jesús nuestro Salvador.

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