Jesús calma la tempestad

Jesús calma la tempestad

Jesús calma la tempestad reflexión. Para entender que es tener Paz en medio de una tempestad o tormenta, es menester que podamos conocer sobre que es una tormenta y los temores que ésta infringe en las personas. El Diccionario Alfonzo Lockward la define como: “Fenómeno meteorológico en el cual los elementos de la naturaleza actúan con gran fuerza y violencia, produciendo vientos, lluvias, nubes negras, entre otras cosas”. Pero también, define a la tormenta como: “Adversidad, desgracia o infelicidad de alguien”.

¿Qué es la tempestad en la Biblia?

Basado en estos conceptos, podemos analizar lo que la Biblia nos enseña en el libro de Marcos 4:35-41. Jesús había estado enseñando a mucha gente en los alrededores del Mar de Galilea a donde habían acudido a escucharle acerca del reino de Dios.

ÉL les enseñaba su doctrina a través de Parábolas. Pero “aquel día, cuando llegó la noche, les dijo a sus discípulos”: “Pasemos al otro lado del mar”. Despidiendo los discípulos a la multitud, se dispusieron a ir al otro lado como Jesús les había ordenado. Al comenzar el recorrido, Jesús se quedó dormido ya estaba agotado por la jornada de ese día. Esto pone de manifiesto la humanidad de Jesús porque después de los grandes esfuerzos de ese día, estaba candado, agotado, necesitado de descanso y sueño.

¿Qué hizo Jesús para calmar la tempestad_

¿Qué hizo Jesús para calmar la tempestad?

Pero cuando ya se encontraban navegando hacia el otro lado del Mar de Galilea donde se encontraba la región de los gadarenos, “se levantó una gran tempestad de viento, y echaba las olas en la barca, de tal manera que ya se anegaba” (Marcos 4:37 Rv). Razón por la cual sus discípulos tuvieron gran temor de perecer y decidieron despertar a Jesús que se encontraba en la Popa de la barca durmiendo sobre un cabezal, y le dijeron:

“Maestro, ¿no tienes cuidado que perecemos”? “Y levantándose, reprendió al viento, y dijo al mar: Calla, enmudece, Y cesó el viento, y se hizo grande bonanza” (Marcos 4:38b, 39 Rv). “Y les dijo: ¿Por qué estáis así amedrentados? ¿Cómo no tenéis fe”? (Marcos 4:40 Rv). Esto produjo un gran temor ente los discípulos y se decían entre ellos: ¿Quién es éste, que aún el viento y el mar le obedecen).

Jesús deja una gran enseñanza

Esta situación sirvió para que Jesús les diera una gran enseñanza a sus discípulos, no sólo habían visto los milagros de sanidad y de liberación que Él había hecho, sino que ahora les estaba demostrando que tenía el control sobre la naturaleza. Pero además, esta experiencia también era para poner a prueba su fe en el ámbito de su vida cotidiana.

Aún cuando los discípulos de Jesús estaban acostumbrados a manejar las tempestades del Mar de Galilea ya que la mayoría de ellos eran pescadores, sin embargo, sintieron gran temor de perecer. Esto nos enseña que aun cuando andemos fielmente en los caminos del Señor, no estamos exentos de atravesar por las tempestades de la vida. Pero de una cosa podemos estar seguros, que Jesús calma la tempestad aunque esta sea muy grande, ya que lo tendremos siempre a nuestro y de esta manera haya bonanza en nuestras vidas.

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