JESÚS fuente inagotable de agua viva

¿Es JESÚS nuestra fuente inagotable de agua viva?

La Biblia nos enseña que estando Jesús en Judea, sus discípulos disputaban con los discípulos de Juan sobre el bautismo. Por esta razón ÉL se fue a Galilea para no entrar en esta disputa, y pasó antes por una ciudad de Samaria llamada Sicar. Al llegar allí, Jesús se sentó junto a un pozo como a la hora sexta del día (Juan 4:1-6).

Fue allí entonces cuando se desarrolla una de las conversaciones más hermosas que Jesús sostuvo con mujer alguna durante su ministerio.

Jesús en el pozo

Cuenta la historia, que estando Jesús sentado en el pozo, cansado del recorrido y de haber llevado el evangelio por las regiones de Judea, se acercó una mujer a sacar agua del pozo donde ÉL se encontraba, de la cual la Biblia no dice su nombre, pero sí que era Samarita. 

Al verla Jesús, le dice: “Dame de beber“. Y comienza el dialogo entre los dos personajes: “Y la mujer Samaritana le dice: ¿Cómo Tú, siendo Judío, me pides a mí de beber, que soy mujer Samaritana?” (Juan 4:9).

Jesus fuente agua viva
Porque el agua que ÉL ofrece es agua de vida eterna

Para entender su reacción, es importante conocer la razón de su pregunta. Y es que por años los judíos y los Samaritanos no se trataban, esta enemistad surge cuando en el año 740 a.C., el rey de Asiria conquistó el reino del norte de Israel y transportó a la mayoría de los judíos a otras tierras, y pobló las ciudades Samaritanas con gentes de otros lugares.

Jesús tenía un propósito de salvación para esta mujer

Con el tiempo se produjo una mezcla racial, pero también religiosa. Unos 70 años más tarde cuando los judíos regresaron del cautiverio en Babilonia y comienzan a reconstruir el templo, los Samaritanos se oponen a eso, porque ellos ya tenían un templo en Samaria. (2da de Reyes 17:24-41). De allí, es que se deriva la interrogante de la mujer hacia Jesús.

Pero Jesús tenía un propósito de salvación para esta mujer, y que era la razón de haber pasado por ese lugar, ya que era común que los judíos en ese tiempo preferían recorrer el camino más largo para para ir a Galilea con tal de no pasar por la región de Samaria, precisamente para evitar tener problemas con los Samaritanos.

Por lo tanto, Jesús le respondió: “Si conocieres el Don de Dios, y Quién es ÉL que te dice, dame de beber; tú pedirías a ÉL, y ÉL te daría de beber Agua de Viva” (Juan 4:10). La historia termina con la mujer diciéndole: “Señor, dame de esa agua”.

Sólo Jesús puede darnos del agua de la vida

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Sólo Jesús puede darnos del agua de la vida

Esto nos enseña que, sólo Jesús puede darnos del agua de la vida, porque ÉL es la fuente inagotable. Cualquiera que tomaré de esa agua, no tendrá sed jamás, dijo Jesús (Juan 7:37-39). Porque el agua que ÉL ofrece es agua de vida eterna, que sacia la necesidad del ser humano.

ÉL dice que al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la fuente de agua de la vida” (Apocalipsis 21:6b). Esta invitación es para todos, tantos judíos, musulmanes, católicos, cristianos y de cualquier otra forma de pensar.

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